sábado, 24 de mayo de 2008

Especial 25 de mayo 2008- Argentina: "Pesadillas impuestas, sueños colectivos inconclusos".

Por Carlos del Frade (*) El sueño del país llamado Argentina cumplirá doscientos años el próximo 25 de mayo de 2010. Aunque los pueblos que forjaron el proyecto colectivo tengan una edad mayor, veinte mil años patria, dirían los cantantes populares. El sueño inconcluso llamado Argentina tiene un mandato latente que vive en las necesidades de los que son más. Palabras que vienen de lejos pero son tan nuevas como las urgencias. Los primeros pobladores que llegaron desde el corazón del Amazonas, los guaraníes, hicieron rodar la esperanza colectiva. La llamaban aguyje, la plenitud para todos y no para pocos. Debía alcanzarse esa plenitud existencial en un lugar. En donde hubiera futuro sin exclusiones, igualdad y belleza en los corazones y las manos de sus habitantes. Ese lugar proyectado era llamado la tierra sin mal. Cuando menos de ciento setenta personas decidieron inventar un nuevo país en mayo de 1810, el mandato inconcluso de los guaraníes se hizo letra de proyectos políticos surgidos de una ciudad puerto que no conocía el interior de desmesuradas pampas, ríos marrones y montañas inacabables. Manuel Belgrano, Mariano Moreno, José Gervasio Artigas, Martín Miguel de Güemes, José de San Martín, Juan José Castelli y otros más cabalgaron, sangraron y fueron desaparecidos, asesinados, olvidados y exiliados por aquella esperanza colectiva que hundía sus raíces en los pueblos originarios. Los nueve puntos que Belgrano le pasó a Moreno para redactar el Plan de Operaciones de 1810 decía que para ser felices había que distribuir la riqueza y que para lograrlo primero era necesario pelear contra las riquezas acumuladas en algunos pocos individuos afortunados. Era la nueva versión de la tierra sin mal. Moreno desarrolló la idea, el mandato inconcluso en la plataforma política del movimiento surgido en mayo de 1810 y se hizo miles a través de aquel primer líder popular que fue Artigas. Y luego apareció en Salta, Cuyo, el Alto Perú, Tucumán, Jujuy y las tierras misteriosas del Litoral. Doscientos años después, el proyecto sigue inconcluso. No habrá distribución de la riqueza hasta tanto no se haga realidad aquel proyecto de ir contra la riqueza acumulada en pocas manos. Y lo que sucede en estos arrabales del cosmos cuyas clases gobernantes son tan atentas a los designios de los organismos internacionales termina ocurriendo en otros parajes de la aldea global. Las Naciones Unidas habían planteado que para el año 2000 la pobreza debía reducirse a la mitad. Loable intención. Palabras de ocasión. Pero si no se cumple con aquel mandato de naciones que todavía no terminan de concretar sus sueños colectivos inconclusos es difícil que haya justicia en el mundo. Dicen el Banco Mundial y el Fondo Monetario que ya no será posible alcanzar aquella meta ni siquiera para 2015. Y afirman como si describieran una catástrofe natural e inevitable que "cada semana, 200 mil niños de menos de 5 años mueren de enfermedades y 10 mil mujeres mueren en partos." Los organismos, conocidos hacedores de pesadillas colectivas, "urgieron a la comunidad internacional a actuar de manera enérgica e inmediata para reducir la pobreza extrema y mejorar las perspectivas económicas y sociales de la población de los países en vías de desarrollo", dicen las crónicas periodísticas. Y repitieron una receta en la cual descreían tipos como Belgrano, Moreno, Artigas y San Martín, entre otros. Sostuvieron, una vez más, como lo vienen haciendo en las últimas seis décadas que "los países industrializados deberán duplicar su ayuda al desarrollo en los próximos cinco años". James Wolfensohn, nuevo director del Banco Mundial (1) , explicó que "no sólo están en juego las perspectivas de cientos de millones de personas de escapar de la pobreza, el hambre y la enfermedad, sino que también las expectativas de seguridad y paz a largo plazo están profundamente ligadas al desarrollo". Y remarcó como suelen hacer las grandes potencias desde hace siglos, en este caso, que "los países pobres deben crear un entorno propicio para la inversión privada, aumentar el alcance y mejorar la calidad de los servicios básicos a la población y desmantelar las barreras comerciales proteccionistas". Ante el autopromocionado fracaso de estas recomendaciones, sería bueno volver a los sueños colectivos inconclusos de los pueblos del sur. Aquellos mandatos que siguen buscando la felicidad colectiva, como quieren los viejos fantasmas de Moreno y Belgrano que viven en el interior de cada uno de los que son más en estas tierras. (1) Ocupó ese cargo hasta fines de mayo de 2005. (*) Carlos del Frade: periodista y escritor nacido en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fé. Fuente: Agencia Pelota de Trapo. 10/05/05

viernes, 23 de mayo de 2008

Los estudiantes en las calles de Punta Arenas. Escrito por Ricardo Rodríguez.23 de mayo de 2008

Sigue la criminalización de la protesta social. ==================================== Los estudiantes en las calles de Punta Arenas Viernes, 23 de mayo de 2008 http://www.patagones.net/ En la tarde del jueves 22 de mayo recién pasado, estudiantes secundarios y universitarios realizaron una masiva manifestación en las calles de Punta Arenas, demandando soluciones concretas en materia de transporte colectivo mayor y otras demandas educacionales. La policía uniformada, en una actitud desmedida, arremetió contra los manifestantes estudiantiles, ocasionando varios lesionados entre los jóvenes y alrededor de 30 detenidos. ¿Qué demandan los estudiantes puntarenenses? Soluciones concretas en materia de transporte público mayor y que venga a Magallanes -desde allá desde Chile- una autoridad del Ministerio de Transporte que garantice que los acuerdos que se alcancen se cumplan. ¿Hay algo más justo? Mientras las manifestaciones estudiantiles se realizaban en el centro de Punta Arenas, algunos dirigentes estudiantiles, más el Alcalde Juan Morano y el Presidente del gremio de TACOPA de taxis colectivos, Marcelino Aguayo, anunciaban públicamente un principio de acuerdo exitoso, en torno a una tarifa "congelada" de $ 300 hasta diciembre para los estudiantes, vigente cada día hasta las 21 horas de lunes a viernes. La represión y el uso desmedido de la fuerza contra manifestantes pacíficos, se consideraba como una práctica desterrada de las costumbres cívicas en la región de Magallanes donde, a diferencia de otros lugares de Chile, existe una prolongada e histórica tradición de civismo y de respeto, que sólo se alteró durante los negros años de la dictadura militar. En democracia, los métodos de control sobre las manifestaciones públicas deben estar relacionadas con la magnitud de los actos y con la evidente desproporción de fuerza entre una multitud de jóvenes estudiantes desarmados y un pequeño número de agentes policiales que salen a las calles de nuestra ciudad armados como para las guerras urbanas de las películas estadounidenses, con vehículos y otros medios "disuasivos". ¿Era necesario ese despliegue visiblemente agresivo? Nos preguntamos políticamente: ¿quién fue la autoridad política que ordenó la represión policial contra los jóvenes estudiantes? ENVIADO POR Juana Aguilera Jaramillo Mauricio Daniel Herrera Astudillo

Nuestros Compañeros. En Memoriando.com

Mario Eduardo Calderón Tapia (25.09.74) “El negro de Coquimbo” venía de ese puerto nortino y era periodista. Había sido presidente de la Federación de Estudiantes de la U. de Chile de Valparaíso. Militaba en el MIR donde trabajaba directamente con Lumi Videla. Fue detenido por la DINA cerca de la esquina de Bandera y catedral. Ese mismo día, gente del SIM allanó la casa donde arrendaba una pieza bajo el nombre de Víctor Rodríguez en calle Dardignac, y le informan a la dueña que a Mario lo mantienen detenido en un lugar que no le pueden indicar. El lugar era José Domingo cañas, donde algunos sobrevivientes se percatan de que está con ellos el que llamaban “el Negro Calderón de Coquimbo”, a quien torturan intensamente a pesar de lo se da maña para engañar a sus verdugos “entregándoles un punto donde debía encontrarse con un dirigente”. Por esta razón los verdugos lo sacaron para llevarlo al lugar de ese contacto, ocasión que El Negro aprovechó para escaparse, ingresando a una Iglesia donde, por desgracia es recapturado y llevado de vuelta a la casa de horror donde continuaron salvajemente torturándolo. Fuente: http://www.memoriando.com/nuescomp/todos.htm Portada > José Domingo Cañas > Nuestros compañeros > Mario Eduardo Calderón Tapia

El "Caso de Los 119".Por Ernesto Carmona*.

El "Caso de Los 119"
Sanción ética a periodistas chilenos involucrados en la Operación Colombo Fuente: http://www.cubaperiodistas.cu/columnistas/ernesto_carmona/13.html
Los familiares de los 119 detenidos desaparecidos de la llamada Operación Colombo expresaron satisfacción por un fallo del Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas de Chile que sancionó a los profesionales involucrados en el montaje que en 1975 intentó disfrazar la suerte de 119 víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet. El abogado Hiram Villagra y Roberto D'Orival, dirigente máximo de la "Corporación Colectivo de Familiares y Amigos de Los 119", encabezaron una conferencia de prensa que anunció las futuras acciones legales que emprenderán a partir del fallo ético. Los familiares de las víctimas hablaron con la prensa teniendo a sus espaldas una impresionante pared tapizada con fotografías de cada uno de Los 119, entre quienes figuran los periodistas Mario Eduardo Calderón Tapia, de 31 años en 1975, y Luis Eduardo Durán Rivas, de 29. D'Orival dijo que el Colegio de Periodistas saldó una deuda con las víctimas, sus familiares, sus propios pares y la sociedad chilena, a la vez que valoró el trabajo del tribunal ético. La rueda de prensa se orientó hacia los corresponsales extranjeros ante el escaso interés de los medios chilenos por abordar la sanción ética como noticia, dijo D'Orival. El Colegio acordó diversas sanciones contra los responsables del montaje noticioso que en junio de 1975 presentó en la prensa la desaparición de 119 ciudadanos como si se hubieran "exterminado como ratas" entre ellos mismos. Para el tribunal deontológico de los periodistas, "los responsables del manejo de la información no cumplieron con su obligación profesional y su compromiso con la sociedad de trabajar con la verdad, con lo cual fallaron en su deber ético esencial". Fernando Díaz Palma, quien a la fecha dirigía el diario Las Últimas Noticias, de la cadena El Mercurio, fue sancionado con "censura pública y suspensión de su calidad de miembro del Colegio de Periodistas durante seis meses" por violar el Código de Ética. La misma sanción recayó en Alberto Guerrero Espinoza, quien se desempeñó a esa fecha como director del diario La Tercera de la Hora. Beatriz Undurraga Gómez, de El Mercurio, recibió "censura pública" y suspensión por tres meses, en tanto Mercedes Garrido Garrido, del vespertino La Segunda, también de El Mercurio", fue absuelta por falta de pruebas. René Silva Espejo y Mario Carneyro, directores de El Mercurio y La Segunda durante la publicación de las noticias falsas, fueron declarados "no imputables" por haber fallecido. Mónica González, directora del diario Siete, y Juan Pablo Cárdenas Squella, premio nacional de periodismo 2005 y consejero regional del Instituto Prensa y Sociedad (Ipys) de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), fueron "amonestados" por violar el artículo 13 del Reglamento de Instrucción de Sumarios para los Tribunales de Ética y Disciplina del Colegio, cuyo texto establece "que ningún periodista colegiado podrá negarse a prestar declaración en un sumario o a concurrir a las audiencias a que sea citado con ese objeto, salvo que medie causa legítima de excusa". Los periodistas afectados concurrieron a declarar, en un reconocimiento explícito de la autoridad del Colegio para juzgar sus conductas éticas. La mayoría justificó su actuación profesional por exigencias de las empresas y posibles represalias económicas gubernamentales a través del gasto publicitario del régimen militar. Otros reconocieron falta de rigor profesional. Ninguno de los afectados apeló al fallo del tribunal ético de primera instancia, dando por aceptada la sanción de sus pares, ejecutoriada la semana pasada. El instructor del sumario fue el periodista Alfredo Taborga Molina, autor de un expediente de 300 páginas, cuyo contenido de declaraciones y testimonios constituye una valiosa radiografía del periodismo chileno de la época. La sanción fue aprobada por la unanimidad de los miembros del Tribunal Regional de Ética y Disciplina del Consejo Regional Metropolitano (Santiago) del Colegio, Doris Jiménez Villarroel, Enrique Contreras González, Víctor Abudaye Soto y Ricardo Urzúa Munita. La tuición de los colegios profesionales sobre la conducta ética de sus asociados fue restablecida por una reforma de la Constitución Política introducida en 2005, aunque todavía falta legislar los tribunales especiales que deberán ventilar acusaciones deontológicas contra profesionales no asociados a esas organizaciones. La afiliación a los colegios no es obligatoria para ninguna profesión desde las reformas "legales" introducidas por la dictadura militar. FUTURAS ACCIONES JUDICIALES El fallo dejó "constancia de la perniciosa actuación del entonces funcionario civil del gobierno militar Alvaro Puga en la manipulación, amedrentamiento, censura y persecución de periodistas y medios". Según el tribunal, por tratarse de un "individuo que no es periodista y por lo tanto no miembro del Colegio de Periodistas de Chile", el abogado Puga "no es sujeto de este sumario", aunque ejercía el periodismo "de opinión" y firmaba artículos de prensa bajo el seudónimo "Alexis". El abogado Hiram Villagra anunció que la información ofrecida por el tribunal ético de los periodistas permitirá iniciar acciones legales contra los responsables de una suerte de división de guerra psicológica de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), llamada después Central Nacional de Información (CNI). Los futuros encausados serán el mismo Alvaro Puga y Anthal Lipthay, un apatrida de origen húngaro vinculado a la CIA que llegó a Chile como "especialista psicológico" al servicio de la dictadura, derivó en operador financiero del dictador Augusto Pinochet y se convirtió en millonario. Este personaje contrajo matrimonio en 1983 con la baronesa Ildiko de Orgovanyi-Hanstein en el castillo de Schwarzenegg, cerca de Graz, Austria, actualmente reside en Miami y se le atribuye la condición de "amigo íntimo" de Lucía Pinochet Hiriart, hija sesentona del ex dictador, quien lo visita con frecuencia en EEUU según fotografías de las páginas sociales de La Tercera. Otro personaje que está en la mira judicial de los familiares de las víctimas de la Operación Colombo es el coronel de aviación retirado Mario Jahn Barrera, quien se desempeñó como sub director de la DINA y, desde que pasó a retiro a mediados de los años 80, dirige el Museo Aeronáutico y del Espacio, dependiente de la Dirección de Aeronáutica Civil. Jahn Bararera usó el seudónimo de Luis Gutiérrez para viajar por el mundo como "embajador itinerante" de la Fuerza Aérea y participar en acciones de inteligencia como la Operación Cóndor. Nunca ha sido conducido ante un tribunal. Otro sujeto que los familiares de las víctimas no pierden la esperanza de sentar en el banquillo es Gerardo Roa Araneda, agente de la DINA que siendo funcionario de la Línea Aérea Nacional (LAN) obtuvo el financiamiento para sacar tres ediciones del periódico brasilero Novo O Dia, de Curitiba, donde publicó artículos firmados con su verdadero nombre. Esta publicación, más la revista LEA que apareció una sola vez en Buenos Aires, dieron el punto de partida al montaje de la Operación Colombo que fue extensamente amplificada por la prensa chilena encabezada por El Mercurio, La Tercera, Las Últimas Noticias, La Segunda, La Mañana de Talca, entre otros medios impresos, más la radio y televisión de la época. (*) Periodista y escritor chileno, consejero nacional del Colegio de Periodistas

Rinden homenaje a los 31 periodistas asesinados por la dictadura.13-09-2006

Rebelión El 8 de septiembre, en el tercer piso del edificio gremial de los periodistas, ubicado en Amunátegui 31, se inauguró un memorial en homenaje a los 31 profesionales de la prensa y estudiantes de esa carrera, asesinados y/o desaparecidos en dictadura.
Los dos nombres de mujer que figuran en el monumento corresponden a Diana Aron, y Arcadia Flores, ambas militantes del MIR.
También pertenecieron a esa organización Mario Calderón, Augusto Carmona, José Carrasco Tapia, Máximo Gedda, Ricardo Troncoso, José Yáñez, y los estudiantes Luis Eduardo Alaniz, José Hernán Carrasco Vásquez, Juan Elías Espinoza, José Jara Aravena, Nehad Teodorovic Sertic. Los periodistas socialistas caídos son Daniel Castro, Sergio Contreras, Archibaldo Morales, José Tohá, José Pérez, José Miguel Rivas y Jaime Aldoney. Carlos Berger, Guillermo Gálvez y Ernesto Traubmann militaron en el Partido Comunista. Luis Durán R. fue del MAPU, en tanto que Augusto Olivares, Carlos Bascuñán, Juan Manuel Bertoló y Rodolfo Fuenzalida fueron independientes de izquierda. Leonardo Henrichsen era de nacionalidad argentino-sueca, Charles Horman era norteamericano y Cristián Montecinos vivía en Estados Unidos y no tenía ideas de izquierda. Familiares y colegas de los caídos asistieron a la ceremonia, organizada en conjunto por dirigentes del Círculo de Periodistas, –gestor de la iniciativa- y el Colegio de Periodistas. También estuvieron allí el diputado Tucapel Jiménez, y varios ministros y autoridades de gobierno. El acto –con Amaro Gómez, periodista de TVN como maestro de ceremonias- se realizó en la Biblioteca del Círculo, donde se inauguró también una muestra de Prensa en Dictadura que estará abierta hasta octubre. - En nombre de los familiares y amigos de los caídos, la autora de estas líneas, periodista, hizo una semblanza de los caídos y de la situación judicial en cada caso, que reproducimos a continuación. Palabras para la buena memoria Comenzaremos recordando a Diana Aron Svigiliski, a Daniel Antonio Castro López, y a Ricardo Troncoso León, porque, al menos en los dos primeros casos ha habido verdad y justicia, y en el último, nada se ha logrado. Diana venció finalmente a Krasnoff, a Contreras y a toda la cúpula de la DINA, encarcelados en el Penal Cordillera con sentencia del ministro Alejandro Solís, (15 y 10 años) confirmada por la Corte Suprema. Ellos impidieron, sí, que Diana siguiera escribiendo sobre la resistencia, o que ahora nos alegrara la vida con su risa contagiosa. No la dejaron acunar en sus brazos el hijo que esperaba cuando la detuvieron y que desapareció con ella. Pero no pueden arrancarla de nuestra memoria y de aquella de los que vendrán a saber de la joven periodista combatiente.
Aquí inscribimos su nombre de intrépida cazadora, junto al agua transparente y la piedra pulida que nos hablan de la vida de una mujer digna y valerosa.
Esta periodista notable se inició reporteando como estudiante en práctica en Canal 13 –allí nos conocimos- y luego estuvo en la revista Onda. Perteneció al equipo de El Rebelde, el periódico del MIR y nunca dejó de escribir, aunque el periodismo estaba proscrito. Daniel Castro no la conoció, porque este corresponsal del diario Clarín, militante socialista, era de otra generación, y vivía en Liquiñe, cerca de Valdivia, en la zona del complejo maderero Panguipulli, el más grande del país. Allí era un entusiasta y participativo testigo del proceso que vivían los campesinos, ahora sin patrones, produciendo para el área de propiedad social. Don Daniel no sólo reporteaba: enseñó a leer y escribir a muchos campesinos, y después les mostraba lo que él escribía en Clarín sobre sus logros.
Su suerte estuvo tan unida a la de ellos, que en octubre de 1973, Don Daniel, que tenía casi la misma edad que el siglo, fue asesinado a golpes de corvo junto a diez o más campesinos. Todos los cuerpos fueron lanzados al río Toltén. El juez Alejandro Solís condenó al teniente coronel Hugo Guerra Jorquera a 18 años de cárcel por 11 secuestros calificados y a un civil, Luis García Guzmán, dueño de las Termas de Liquiñe, a cinco años y un día por su participación en estos hechos. Es la más alta condena hasta ahora en una causa de derechos humanos, y la única dada a un civil, pero hay que esperar el resultado de las apelaciones. Por la desaparición del periodista Ricardo Troncoso León en cambio, no hay reos en la causa que se sigue en Chillán. El trabajó como locutor en radio La Discusión de Chillán, donde creó y animó el programa El Rincón de los Niños. También era dramaturgo, director y actor de teatro. Fue reportero policial, fotógrafo de Vea y corresponsal del diario Puro Chile. Sin duda no lo olvidan los miembros de la Compañía de Teatro que él fundó y bautizó con un nombre que habla de su inmortal espíritu: “Libre”. Todos los casos pendientes En ningún otro de los secuestros y ejecuciones de colegas hay sentencias, hasta ahora. Sòlo algunas encargatorias de reo, y criminales en libertad. Por el crimen de Pepe Carrasco, nuestro querido Pepone, en los últimos seis años nos han estado entregando la verdad en cuentagotas. El Ministro Dolmetsch, que logró confesiones de los culpables y los procesó, no completó la tarea. Partió a la Corte Suprema sin dictar sentencia, aplicando la media prescripción en el caso de Jecar Neghme, ignorando los convenios internacionales de derechos humanos y dejándonos atónitos. De regiones: - Carlos Berger, director de la radio El Loa de Chuquicamata, ex director de la Revista Ramona, militante comunista, se mantuvo en su puesto en el aire el 11 de septiembre. Cayó en las redes de la Caravana de la Muerte. Tampoco hay sentencia en esta causa, en manos del ministro Víctor Montiglio, de fallos predecibles: amnistía a los criminales. También en el norte, al interior de Copiapó, perdimos a Carlos Bascuñán Mourgues Dewet, director del semanario El Andino, de Potrerillos, cuyos restos congelados habrían aparecido al interior de la cordillera. Se le describe como un precoz activista ecológico.
Su pluma sin duda nos hace falta hoy para defender el agua y el valle del Huasco del proyecto Pascua Lama. Hay dos profesionales de regiones desaparecidos por la prensa oficial, cómplice de la Operación Colombo, montada por la DINA para encubrir el secuestro–entre otros- de Mario Calderón Tapia y Luis Durán Rivas. Ellos figuraron en la Lista de los 119 (llamada por la DINA Operación Colombo). Sus nombres fueron mancillados. Esta lista inscrita en granito, presentada por sus pares, hoy los honra para siempre. Por esos crímenes, Manuel Contreras, ex jefe de la policía secreta, Miguel Krasnoff y Basclay Zapata y Osvaldo Romo están encargados reos.
El Negro Calderón tenía 32 años cuando lo detuvieron, pero ya había trabajado en el diario La Unión de Valparaíso, en la EMPORCHI, era docente en la Escuela de Periodismo, corresponsal de El Rebelde y dirigía periódicos obreros. Escribió en los muros del recinto clandestino de Cuatro Alamos “Por aquí pasó el Negro Calderón”. En verdad, aunque no lo hubiera escrito, sus huellas y su recuerdo están impresas en el puerto que él amó.
Otro porteño, Jaime Aldoney Vargas es recordado especialmente en Limache y los alrededores. Estudiaba cuarto año de periodismo cuando asumió como interventor de la compañía de Cervecerías Unidas. La dictadura no le perdonó ese cargo ni haber sido regidor socialista en esa comuna. Fue detenido al día siguiente del golpe de Estado. Aunque desde el 2003 el caso está con procesados, no hay sentencia contra los altos oficiales de la Armada enjuiciados y la jueza que investigaba, se inhabilitó. Los estudiantes Otros estudiantes desaparecidos son Luis Eduardo Alaniz Alvarez, de la universidad del Norte, dirigente socialista, el más joven de los fusilados por la Caravana de la Muerte; José Hernán Carrasco Vásquez, de la Universidad de Concepción, y Juan Elías Espinoza Parra, presidente del Centro de Alumnos de Periodismo en Concepción, retornado desde la República Democrática Alemana, ambos del MIR; Rodolfo Jacinto Fuenzalida Fernández, alumno del maestro Alejandro Cabrera en la Universidad de Chile, fusilado y desaparecido en Piragua.
José Eduardo Jara Aravena, estudiante en práctica en Radio Chilena, muerto en tortura, y Nehad Teodorovic Sertic, autor de teatro y militante del MIR, fusilado junto a su esposa. Arcadia Flores Pérez fue una de las fundadoras de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, luego de la desaparición de su hermano Julio.
Más tarde pasó de ser estudiante de periodismo de la Universidad de Chile, a redactora y editora del periódico El Miliciano. Ejerció la profesión como combatiente, participando a comienzos de los años 80 acciones de propaganda armada y distribuyendo los comunicados respectivos. Cuando milicianos coparon la Radio Portales para emitir una proclama de la resistencia, lo hicieron con un texto que había sido escrito y grabado por Arcadia. La mataron cuando tenía apenas 20 años. Los periodistas/poetas Por su parte, Luis Durán pertenece a la entrañable especie de los periodistas escritores- poetas. Le decían “Mechón” en Periodismo de la Chile, donde era dirigente del Centro de Alumnos. Originario de Chillán, trabajó en la Operación Saltamontes y militó en el MAPU. En la revista Chile Nuevo escribía reportajes sobre las industrias intervenidas. Sus amigos recuerdan que era de la generación del Ché pero también de la de los Beatles, y gran lector de Cortázar, Marcuse y Sastre. Trabajó en la prensa clandestina de la resistencia, en una agencia de noticias creada por su grupo de amigos. Siguió escribiendo poesía en prisión, y en versos le dijo a su amada que su último grito sería de triunfo y de amor.
De esa misma especie de seres transparentes era Máximo Gedda, director de Televisión y dirigente sindical en Canal 7 – donde trabajamos juntos- y colaborador en la revista Punto Final. Inseparable de Pepone, fiel aliado de las luchas de los más humildes, fue torturado hasta morir.
Ni la verdad ni la justicia se han escrito en esta historia de un joven profesional y dirigente que supo ser justo y verdadero, solidario y sensible como pocos. Inolvidable, para muchos. También miembro de esa cofradía insigne era Jorge Yáñez Olave, miembro del MIR, periodista y poeta laureado que escribía en los diarios La Provincia y El Heraldo, de Linares, y había estudiado teatro. Para el golpe de Estado, vivía en Constitución y marchó en protesta junto a los trabajadores de Celulosa Constitución –CELCO. También nos hace falta hoy en la lucha contra CELCO ….Luego que la ciudad fuera copada por militares, intentó dirigirse a Linares con un amigo, pero ambos fueron secuestrados. Los responsables, encabezados por el ex coronel Juan Hernán Morales Salgado de la Escuela de Artillería de Linares, están declarados reos y esperan sentencia del ministro Solís. Honramos también la memoria de Archibaldo Morales Villanueva, fundador y director del diario El Guerrillero de San Fernando, de convicciones comunistas, y de profundo amor por su pueblo y por la figura del héroe de la independencia, Manuel Rodríguez. Murió por torturas luego de 43 días de detención. Juan Manuel Bertoló Rivas, periodista autodidacta, trabajó para el diario La Estrella de San Antonio y para el diario regional Proa y fue corresponsal de Radio Cooperativa, una emisora tan importante en esos tiempos. Fue detenido por carabineros de San Antonio sin que hasta ahora se aclaren las circunstancias de su muerte. José Miguel Rivas Rachitoff era otro periodista autodidacta especializado en temas agrarios. Militante socialista, se desempeñó en INDAP y fue director del periódico Poder Campesino. Habría sido asesinado en Tejas Verdes, pero aún no hay reos ni avances sustanciales en la causa. Su amigo y compañero de trabajo, José Leonardo Pérez Hermosilla, periodista del Programa Nacional de Comunicaciones del Agro de INDAP y dirigente comunal socialista, probablemente fue asesinado en Tejas Verdes. Tenía glaucoma, pero su visión interior era enorme y le permitió elaborar valiosos artículos de opinión. Su familia espera justicia. Los amigos del Presidente Allende Por la muerte en tortura del ex director del diario Ultima Hora, José Tohá, socialista, y ministro de Defensa y del Interior durante el gobierno de la Unidad Popular, también hay encargatorias de reo y la verdad se ha impuesto luego de décadas de encubrimiento. Con un rol relevante en las tres campañas del Presidente Allende, desde el periódico Ultima Hora que dirigió, José Tohá inició un nuevo estilo en el periodismo de izquierda. Entre sus colaboradores estuvo Augusto Olivares, gran periodista, fiel asesor de Salvador Allende, brillante analista del vespertino Ultima Hora y de Punto Final, director de Televisión Nacional. El eligió correr la misma suerte de su amigo, el “Compañero Presidente”. Una decisión similar tomó Sergio Contreras, militante socialista, allendista hasta los tuétanos, hombre de radio, bohemio, generoso, enamorado… de su profesión. El desapareció junto a los miembros del Gap en Peldehue o el regimiento Tacna, sin que haya sentencia para los responsables del crimen. Los internacionales Tenemos también internacionalistas del periodismo en nuestro memorial. De este grupo forma parte Charles Horman, que en tiempos de la Unidad Popular fundó la agencia independiente FIN (Fuente de Información Nortamericana) para informar sobre el proceso chileno desde una óptica diferente a la del gobierno de Nixon.
El secuestro y ejecución de Charles Horman inspiraron la obra “Missing”. Hasta ahora no hay justicia, pese a que existe un procesado y se hizo la reconstitución de escena de los hechos ocurridos en el Estadio Nacional.
Ernesto Traubmann, militante del Partido Comunista, nacido en Checoeslovaquia, fue combatiente antifacista, radioperador y artillero en la RAF de Inglaterra cuando tenía 20 años. En Chile trabajó para la Agencia Checoeslovaca de Prensa y la Empresa Nacional de Minería. Sus restos, ubicados en el Patio 29, forman parte de ese nuevo dolor que viven los familiares ante las dudas sobre la real identificación. Leonardo Henrichsen es el camarógrafo argentino-sueco que con su lente anticipó nuestro dramático futuro. Su familia hoy espera justicia. Cristián Montecinos Slaughter, chileno avecindado en Estados Unidos, ex alumno del Saint George, fue asesinado por error. Con su cámara y un diario personal, fue testigo del quiebre de Chile “que no terminará en una generación”, según escribió él mismo. Guillermo Gálvez, dirigente comunista, fue director de la revista Hechos Mundiales de la editorial Quimantú, trabajó en radio La Voz del Sur, de Punta Arenas. Sus amigos recuerdan su serenidad, su compromiso con la causa popular, su sentido del humor, su amor por el tango y la buena conversación. Fue secuestrado desde La Taberna –en nuestra propia casa, desde este edificio- con engaño y desfachatez. El crimen permanece impune. Yo estoy aquí, me dicen, representando a los familiares y amigos.
Porque además de mis amigos y colegas, aquí está inscrito el nombre de Augusto Carmona Acevedo, mi compañero de esos años, el padre de mi hija Eva María, y de su otra hija, Alejandra. Era periodista de Canal 9 de Televisión y redactor en Punto Final. Se había especializado en política, reporteaba en el Congreso pero estaba muy atento a las luchas estudiantiles, sindicales y campesinas. Militaba en el MIR y reporteaba los avatares de la guerrilla latinoamericana en la década de los 70. Viajó a Bolivia a cubrir la muerte del Ché y el juicio a Regis Debray. En la clandestinidad se convirtió en un dirigente político, sin dejar de lado su espíritu aventurero, su amor por la vida. Mi nieto Víctor, de 4 años, que no pudo venir porque justo a esta hora está en su jardín infantil, en un acto de celebración del 18 bailando cueca, me preguntó ayer: “¿Es verdad que mi abuelo Augusto no murió por enfermedad?”. Asentí y él siguió preguntando, y yo seguí intentando contestar todo aquello para lo cual en realidad no hay respuesta, ni alcanzan las palabras. Pero él también supo que aquí hoy hay gente recordándolo a él y a todos los caídos. Y eso es importante. Sé que al agradecer a Alejandro Cabrera, que fue también mi maestro en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, y al felicitar al Círculo de Periodistas por esta iniciativa, represento a todos los familiares y amigos. Gracias por el memorial, gracias por el agua que fluye como la vida, gracias por la piedra que permanece. Santiago, 8 de septiembre de 2006 - Los incluidos en el memorial Diana Aron Svigiliski Carlos “Dewet” Bascuñan Mourgues (no se conoce militancia) Carlos Berger (PC) Juan Manuel Bertoló Rivas (sin militancia conocida) Mario Eduardo Calderón Tapia (MIR) Augusto Carmona Acevedo (MIR) José Carrasco Tapia (MIR) Daniel Antonio Castro López (PS) Sergio Contreras (PS) Luis Eduardo Durán Rivas (MAPU) Guillermo Gálvez Rivadeneira (PC) Máximo Antonio Gedda Ortiz (MIR) Leonardo Henrichsen Charles Horman Cristián Montecinos Slaughter Archibaldo Morales Villanueva (PS) Augusto Olivares Becerra (independiente de izquierda) José Leonardo Pérez Hermosilla (PS) José Miguel Rivas Rachitoff (PS) José Tohá González (PS) Ernesto Traubmann Riegelhaupt (PC) Ricardo Troncoso León (MIR) José Yáñez Olave (MIR) Estudiantes asesinados y/o desaparecidos Luis Eduardo Alaniz Alvarez (MIR) Jaime Aldoney Vargas (PS) José Hernán Carrasco Vásquez (MIR) Juan Elías Espinoza Parra (MIR) Arcadia Flores Pérez (MIR) Rodolfo Jacinto Fuenzalida Fernández José Eduardo Jara Aravena (MIR) Nehad Teodorovic Sertic (MIR)

En Memoria de Mario Calderon Tapia Lectura por su hermana.

En Memoria de Mario Calderon Tapia 06/Sep/2003 Birkelundssparken, Albert Slund, Denmark/Dinamarca HERMANA DE MARIO. La niñez y la adolescencia de Mario transcurrió como la a mayoría de las vidas de los hijos de nuestro pueblo. Estudió y aprendió a conocer las limitaciones de los recursos, economicos suficientes; conocio de cerca los sufrimientos y carencias de las familias marginales y obreras. Definió desde muy joven sus ansias de conocimiento del hombre y su lucha social A los 16 años egresó de la enseñanza media y ahí comienza su incorporación a las primeras luchas estudiantiles, donde se destaca por sus características personales y condición de líder. Su vida de periodista social y su compromiso político se fundían en la integridad de un solo hombre Mario un luchador incansable. Estimados Cros, Cras. ,Amigos todos: Escribe estas letras Alicia Tapia López, madre de Mario Calderón Tapia Detenido-Desaparecido desde el 25 - Septiembre-1974 a las 9y30 a.m en las calles CATEDRAL con BANDERAS en Santiago por le guatón Romo y sus secuaces. Desde el fondo de mi alma quisiera felicitar y agradecer a los Cros, Cras. Por la iniciativa de crear este proyecto Eco-Memoria, que permitirá que nunca se olvide la tragedia que hemos vivido durante estos años esperando una respuesta sobre la suerte ocurrida por nuestros seres queridos. Reclamamos el derecho que tiene una madre de saber que pasó¿ con sus hijos, el derecho de una esposa de conocer lo ocurrido con su Cro. , el de los hijos que perdieron a sus padres... ¿Cómo? , ¿Cuándo?,¿ Dónde?,¿Quiénes? de estas cuatro preguntas solo conocemos la respuesta de la ultima, fue la Policía Secreta de Pinochet su Jefe directo y que perpetraron todos estos crímenes, no cabe duda, pero ¿ cuáles son sus nombres?. ¡Queremos juzgarlos!, queremos que vayan a un tribunal y que gocen de sus derechos de defensa pero por sobre todo que nos digan la verdad, queremos saber dónde están. Porque a ellos ¡si! se les respetarán sus derechos y su dignidad. No sigo porque ya el mundo sabe que fueron unos asesinos. Deseo hacerles presente en este momento mi agradecimiento y el de mis compañeras de infortunio, las madres de Chile por vuestra generosa solidaridad, a los Cros. Cras. , al pueblo de Dinamarca que ha permitido que el nombre de mi hijo sea recordado en vuestra tierra de acogida, representado a través de este árbol que crecerá y rememorará a aquellos hijos de nuestro pueblo que lucharon por la libertad y la dignidad de la clase trabajadora de Chile. ¡ BASTA YA DE IMPUNIDAD! ¡ JUICIO Y CASTIGO A LOS CULPABLES!

Mario Calderón Tapia: Por aquí pasó "El Negro Calderón" .

Trabajo del Colectivo de la Escuela de Periodismo de la Universidad ARCIS, (1) bajo la dirección de Gladys Díaz
Fuente:http://www.derechos.org/nizkor/chile/libros/reporter/capII05.html
NOMBRE: Mario Eduardo Calderón Tapia LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO: Valparaíso, 23 de mayo de 1943 ESPECIALIDAD: Periodista, egresado de la Universidad de Chile de Valparaíso el 1971. LUGAR Y FECHA DE MUERTE Detenido desaparecido, arrestado en Santiago el 25 de septiembre de 1974 ACTIVIDADES Dirigente de la JDC, presidente de la FECH de Valparaíso en 1963, cronista de La Unión, docente en Periodismo, trabajador de EMPORCHI, corresponsal de El Rebelde y dirigente del MIR. SITUACION JUDICIAL (1996) Causa radicada en el Tercer Juzgado del Crimen de Santiago, Rol 130923. Se encuentra en estado de sumario. Por aquí pasó El Negro Calderón decía el graffitti grabado en la muralla de una celda para prisioneros incomunicados del recinto Cuatro Alamos, en Santiago. Susana Calderón Tapia leyó el mensaje-testimonio que su hermano estampó, entre sesión y sesión de tortura, al ocupar el mismo camarote en agosto del año 1975. Junto a la huella de Mario había una consigna del MIR fechada en mayo de ese año. Allí se perdió su rastro. Reportero, docente universitario, impulsor de la prensa obrera, dirigente político de la JDC y más adelante del MIR, Mario Eduardo Calderón Tapia escribió con su trayectoria en Valparaíso la mejor crónica contra el olvido. Egresado de Periodismo en 1971, pasó a integrar la oficina de comunicaciones de la Empresa Portuaria de Chile. Trabajó como reportero del diario La Unión de Valparaíso, donde publicó reportajes que reflejaban su sensibilidad social. «Los hombres que trabajan de noche», «Las elecciones presidenciales del 70», «Actividades de la salud» se titularon algunos de sus temas. Simultáneamente, se desempeñó como profesor ayudante de las cátedras de Periodismo Interpretativo y Publicidad y Propaganda en la Escuela de Periodismo. Fue corresponsal de El Rebelde, el periódico del MIR, y dirigió, además, periódicos obreros como El Tomatín y Despertar Obrero. Los padres En su hechura como organizador, activista, agitador y líder natural influyó de manera determinante Mario Calderón padre, militante falangista, fundador del Partido Demócrata Cristiano.
De profesión practicante, demostró su compromiso y coherencia política como dirigente de la Federación de Trabajadores de la Salud.
Su madre, Alicia Tapia, dueña de casa, busca sin cesar las huellas de su hijo desde 1974.
En 1979 asumió la Presidencia de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Valparaíso. Ese año, intentaron atropellarla en tres oportunidades, cerca de su domicilio, para detener su búsqueda. En una carta escrita al calor de la protestas antidictadura de agosto de 1983 , la señora Alicia le escribió al Presidente de la Corte Suprema, Rafael Retamal: «El recuerdo de mi hijo me fortalece y ha hecho que surja en mí la mujer que hoy soy. Todo ha sido difícil para mí. Debí enfrentarme al mundo exterior y asumir responsabilidades nuevas. He aprendido a sobreponerme a la pérdida brutal de mi querido Mario». Estudio y trabajo Mario Calderón se formó en el Colegio La Salle, de 1949 a 1959. Comenzó su actividad política como estudiante secundario, y a los 17 años ya era dirigente juvenil de la DC. En su carta al ministro Retamal, la madre evoca esos años: «La niñez y la adolescencia de mi hijo transcurrieron como la mayoría de las vidas de los hijos del pueblo. El aprendió a conocer las limitaciones de los recursos económicos insuficientes; conoció de cerca los sufrimientos y carencias de las familias marginadas, y definió desde muy joven sus ansias de conocimiento». En 1961 Mario comenzó a estudiar derecho en la Universidad de Chile. Dos años después, en representación del ala izquierdista de la JDC, ganó la Presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile de Valparaíso. Además de estudiar y militar, Mario obtuvo su primer puesto de trabajo en el Colegio de Practicantes de Chile. En 1965 tuvo que interrumpir sus estudios para ingresar como empleado a la EMPORCHI, donde se desempeñó como actuario en la Fiscalía de la Administración del Puerto y luego, como subjefe de la sección Ascensores. Más adelante, se desempeñó como liquidador de carta de atraque y ayudante de inspector de faenas, planificación y estadística, en la sección Faenas del puerto. La JDC del puerto La Juventud Demócrata Cristiana de Valparaíso , dirigida en la época, por jóvenes de procedencia social popular, tuvo posiciones más izquierdistas que la JDC del resto del país. Arnoldo Torres Ramos, amigo y compañero de ruta del Negro Calderón recuerda ahora: «Los dirigentes demócrata cristianos de esa época eran hijos de obreros y de sectores muy populares, mientras que los militantes de izquierda, más destacados, eran hijo de profesionales acomodados». «El Negro Calderón» perteneció a una generación de jóvenes DC que se radicalizó y terminó por abandonar esas filas para militar en partidos y organizaciones de izquierda o formar partidos nuevos, como el MAPU y la Izquierda Cristiana. Su evolución personal se nutrió, entre otras fuentes, de su propia experiencia en la JDC como organizador y propagandista del Movimiento Nacional de Liberación Campesina, donde los jóvenes realizaron trabajo de agitación en favor de la Reforma Agraria. Dirigentes juveniles como Rodrigo Ambrosio, e intelectuales como Jacques Chonchol y Julio Silva Solar, al reivindicar el derecho a la revolución y a cuestionar la propiedad privada, alimentaron también ese proceso, matizado de vivencias con obreros y campesinos en las minas y en los campos. El «Naranjazo» En su alejamiento de la Democracia Cristiana, influyó en «El Negro Calderón», el apoyo de la derecha a Eduardo Frei Montalva en las elecciones de 1964, tras el «Naranjazo» de Curicó, sorprendente victoria electoral del socialista Oscar Naranjo en una zona tradicionalmente influida por la derecha. Fueron comicios extraordinarios para reemplazar a un diputado fallecido, precisamente el padre del elegido. El reacomodo de las fuerzas políticas que participarían en las elecciones presidenciales de ese año fue el detonante que estimuló la organización de los disidentes en la DC. La derecha retiró las postulaciones presidenciales de sus candidatos Julio Durán y Jorge Prat para apoyar la candidatura de Frei Montalva. En el verano de 1964/65, con Frei ya en la Presidencia, Mario Calderón, todavía activo en la JDC, participó en los trabajos voluntarios, del grupo que construyó la Escuela Pública de Los Maitenes, en Casablanca. El 11 de marzo de 1966, durante una huelga de la gran minería del cobre, ocho personas fueron asesinadas por fuerzas policiales en el mineral El Salvador. Arnoldo Torres: «Luego de la masacre de El Salvador tuvo lugar una Junta Nacional de la JDC en la que participó una treintena de disidentes, entre ellos Mario Calderón. Cuando entró Frei a la Junta, le gritamos ‘¡Asesino!’. Fue un momento muy fuerte, unos gritando y otros aplaudiendo». Viaje decisivo A los 23 años, en 1967, ingresó a Periodismo en la Universidad de Chile de Valparaíso. Pronto fue invitado a Cuba. Sus camaradas recuerdan que regresó transformado, ganado para la Revolución Cubana, y con la firme resolución de romper con su partido. Su entusiasmo y convicción resultó contagiante. «El regreso del «Negro» confirmaba que estábamos mal ubicados al interior del PDC», recordó su amigo Arnoldo Torres. Por esos años, el Negro Calderón conoció en Viña del Mar a Miguel Enríquez, el jefe del MIR. «Nos sentimos identificados con las posturas del MIR», dijo Torres. Cincuenta jóvenes demócrata cristianos se fueron al MIR liderados por Calderón, mientras otros disidentes formaban el MAPU o se integraban a los partidos Comunista y Socialista. Dirigente del MIR Calderón integró la dirección regional del MIR en Valparaíso, trabajó en las áreas estudiantil y sindical, a la vez que laboraba en EMPORCHI y proseguía sus estudios de periodismo. Eran tiempos de lucha por la reforma universitaria. El Negro Calderón dirigió la huelga en la Escuela de Periodismo y trabajó en la brigada de comunicaciones que mantenía contacto con los sindicatos porteños. Tenía dotes naturales de orador. En las concentraciones populares siempre se le vió en la tribuna. Arnoldo Torres: «El MIR llegó a tener un trabajo sindical muy importante, por el arraigo que Mario tenía en los sectores populares. El 80% de los militantes del MIR de Valparaíso eran obreros. Después de las marchas, decenas de compañeros se quedaban para preguntar cómo se ingresaba al MIR». Torres estima que esta composición del clase del MIR en el puerto provocó conflictos con su dirección nacional, constituida fundamentalmente por intelectuales, profesionales y estudiantes. En Valparaíso los dirigentes no comprendían el énfasis de su partido en las diferencias con socialistas y comunistas y se preguntaban por qué era necesario votar en contra del PS o del PC. «El conflicto interno entre la base sindical y la dirección se prolongó hasta los días del golpe», afirmó Torres. Bailarín y buenmozo Sus amigos lo recuerdan sensible, bonachón, cariñoso, amante del cine y del teatro y un estudioso incansable. «Era un lector riguroso: subrayaba los libros, tomaba apuntes y siempre andaba con su libretita...», recordó Arnoldo Torres. Los dirigentes socialistas y comunistas de la época lo describen como un joven buenmozo, asediado por las mujeres. Ni el activismo ni su amor por la lectura le impedían bailar toda la noche en las fiestas universitarias, salir a tomar cerveza con los amigos o participar con entusiasmo en la organización de las fiestas de recepción de los mechones. La detención «El Negro Calderón» pasó a la clandestinidad el 11 de septiembre.
Partió de Valparaíso a Santiago. Su amigo Torres reveló que en ese período tuvo una compañera con quien «compartió una secreta y clandestina relación». Fue detenido el 25 de septiembre de 1974, a las 9.30 de la mañana, por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), en las calles Bandera y Catedral. Esa noche allanaron la habitación que arrendaba en Dardignac 89. La propietaria del inmueble, Dolores Galdames, relató que dos agentes de inteligencia sacaron todas las pertenencias de Víctor Rodríguez, nombre con el que ella conocía al Negro Calderón. Le indicaron que su arrendatario se encontraba detenido en un lugar que no podían revelar. Antecedentes de la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago indican que fue trasladado al recinto DINA de José Domingo Cañas 1367, donde fue torturado. Con posterioridad, fue visto en Villa Grimaldi y en Cuatro Alamos, de donde desapareció en la segunda semana de noviembre de 1974. Los testigos Además de su hermana, cinco sobrevivientes testimoniaron el paso del «Negro Calderón» por las prisiones secretas de la DINA. Rosalía Martínez Cereceda, detenida el 23/9/74, y Edmundo Lebrecht, actor, detenido el 30 /9/74, lo vieron y conversaron con él en José Domingo Cañas. También Cristián Van Yurick Altamirano lo vió en pésimas condiciones físicas. Raúl Alberto Iturra, detenido el 4 de enero de 1974, lo vió en Cuatro Alamos. El ciudadano español Helios Figuerola Pujol, detenido en la misma fecha que Mario, declaró bajo juramento: «Entre el 4 y el 9 de octubre de 1974 llegó a la celda el señor Mario Eduardo Calderón Tapia, acompañado de otros dos detenidos, los señores José Jara Castro y Aldo Pérez. Calderón Tapia llegó extenuado. Su ojo izquierdo mostraba un hematoma y sus testículos, marcas de quemaduras, por la aplicación de choques eléctricos». Calderón le contó a Figuerola Pujol que fue detenido por agentes de la DINA comandados por Osvaldo Romo Mena, entre ellos, un sujeto llamado «El Muñeco», quienes lo torturaron en José Domingo Cañas. Figuerola declaró que una madrugada de la segunda semana de noviembre de 1974, la DINA se llevó de la celda a Calderón, José Jara Castro y Aldo Pérez. Los tres son desaparecidos. La Unión (29/7/73): Funeral de Arturo Araya, Edecán Naval de Salvador Allende. La desaparición
Los militares jamás reconocieron la detención de Mario Calderón Tapia. En la llamada «Operación Colombo», la DINA incluyó su nombre entre «Los 119» muertos en ficticias luchas internas en el exterior, cuyos nombres aparecieron en las apócrifas revistas Lea de Argentina y O’Dia de Brasil, que carecían de editor responsable y sus direcciones resultaron falsas. Periodistas chilenos, adscritos al servicio exterior de la época, intervinieron en esta perversa maniobra destinada al engaño. La madre logró que Susana, su adolescente hija detenida, fuera expulsada del país. Luego, inició un largo ciclo de diligencias judiciales y administrativas. El 11/3/1975 la Corte de Apelaciones de Santiago rechazó un recurso de amparo interpuesto el año anterior. El caso pasó al Tercer Juzgado del Crimen de Santiago. La juez María Antonieta Gutiérrez sobreseyó temporalmente la causa el 29/4/1975. En mayo , la familia presentó una denuncia por presunta desgracia ante el Segundo Juzgado del Crimen de Santiago. El juez instructor rechazó la petición de constituirse en Villa Grimaldi, en tanto la policía civil informaba al Tribunal, el 25 de mayo, que en ese lugar no existían ni detenidos ni prisioneros. El 29 de octubre de 1975 la Corte de Apelaciones de Santiago sobreseyó temporalmente la causa.
«El Negro Calderón» pasó por Cuatro Alamos y dejó su firma. Pero en Valparaíso dejó mucho más que eso. Por eso, hablar de «El Negro Calderón» es hablar de Valparaíso.
Esta informacion ha sido extraida textualmente de: Morir es la Noticia Ernesto Carmona Editor (Periodistas relatan la historia de sus colegas asesinados y/o desaparecidos) (Tercera Edición); SANTIAGO DE CHILE 1998 (1) Este trabajo de Investigación periodística fue realizado por un colectivo de estudiantes y docentes de la Escuela de Periodismo de la Universidad ARCIS, coordinado por la periodista Gladys Díaz, directora de la Escuela.