martes, 27 de mayo de 2008

Después de 33 años de investigación en Chile. Procesan a 98 agentes de la policía secreta de Pinochet

CONDENADO. EL GENERAL (R) MANUEL CONTRERAS, EX JEFE DE LA DINA, EN ENERO DE 2005. ESTA PRESO DESDE ENTONCES. REUTERS
LATINOAMÉRICA Noticia de Yahoo argentina 27 de Mayo
[27/05/2008 05:52 ]
Son militares y civiles acusados por la "Operación Colombo", que encubrió el asesinato de 119 opositores al régimen en 1975·
Entre ellos está el encarcelado jefe de la DINA, Manuel Contreras.
Es la medida más masiva contra ex represores.
La Justicia chilena dictó ayer un histórico procesamiento contra 98 ex agentes militares y civiles de la DINA, la temible policía secreta de la dictadura de Augusto Pinochet, involucrados en una operación para encubrir el asesinato de 119 opositores al régimen militar en 1975.
La orden lanzada ayer por el juez Víctor Montiglio constituye la medida más masiva contra ex represores en Chile, donde unos 650 violadores de derechos humanos están hoy condenados o procesados por participar en más de 3.000 desapariciones y asesinatos contra opositores al régimen de Pinochet (1973-1990)."Este es un trabajo de 33 años del Poder Judicial", dijo el juez Montiglio, tras anunciar los procesamientos.
Los 98 procesados están involucrados en la "Operación Colombo", un plan de comunicación llevado a cabo por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en julio de 1975 para encubrir la desaparición de 119 detenidos --100 hombres y 19 mujeres--, la mayoría militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Mediante publicaciones en un diario y una revista desconocidos de Argentina y Brasil y en diarios chilenos afines, la DINA divulgó entonces las muertes de esas 119 personas y afirmó que fueron ajusticiadas por disputas internas entre miembros del MIR cuando estaban en el exterior. Sólo se halló un puñado de esos cuerpos.
Los asesinatos de los opositores detenidos en distintos lugares del país y algunos en el exterior habrían sido parte de la "Operación Cóndor" de colaboración entre los servicios secretos de las dictaduras del Cono Sur en los años 79 y 80.Según explicó el juez Montiglio en su dictamen, la "Operación Colombo" buscó montar en la prensa la versión de que grupos armados chilenos estaban reagrupándose en Argentina para derrocar a la dictadura de Pinochet.
El ministro de Justicia, Carlos Maldonado, dijo ayer a la prensa que se trató de una operación "especialmente siniestra no sólo porque significó un asesinato de numerosos opositores al régimen militar, sino que, además, de acciones de encubrimiento bastante repugnantes".
La investigación ordenada por el juez Montiglio determinó la responsabilidad en la matanza de la cúpula de la DINA y de un total de 98 ex agentes, de los cuales 44 eran miembros del Ejército y el resto de la Policía y de otras fuerzas de seguridad.
También hay entre ellos dos civiles.El juez acusó a los ex agentes del delito de secuestro calificado de 42 de esos 119 opositores desaparecidos en la "Operación Colombo", la mayoría militantes del MIR.
Entre los procesados, 16 están actualmente arrestados por otras casos de violaciones a los derechos humanos y fueron los primeros en ser notificados por Montiglio ayer. Entre ellos, figura el ex director de la DINA, el ex general Manuel Contreras, quien alguna vez reconoció el exterminio de cientos de opositores. También está en la lista el ex subdirector de la policía secreta, el ex brigadier Pedro Espinoza; el jefe de operaciones internacionales, Raúl Iturriaga; y el general César Manríquez, quien fue subsecretario de Guerra en el gobierno de Pinochet.Hoy serán notificados los otros 82 procesados, que quedarán detenidos preventivamente en recintos militares y policiales.
No se descarta que algunos no se presenten para ser notificados, y en ese caso serán buscados por la Policía.
El abogado de derechos humanos del Ministerio del Interior chileno, Boris Paredes, remarcó que el fallo muestra "el compromiso con los derechos humanos" del gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, una ex presa política.Paredes señaló que "el actuar criminal de la DINA era enorme. Una investigación acuciosa tiene que demostrar esa realidad".
A su vez, la vocera de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Mireya García, calificó la resolución como "un paso extraordinariamente positivo a favor de la justicia". Afirmó que es "un ejemplo", pero advirtió que aún "quedan muchos otros casos" por ser esclarecidos.
En tanto, el abogado Jorge Balmaceda, defensor del encarcelado Pedro Espinoza, calificó de "ficción jurídica" el procesamiento de su representado por el delito de secuestro calificado."Ese delito no existe.
Todo el mundo sabe que estas personas dejaron de existir hace mucho tiempo y que el proceso va a llegar a la Corte Suprema", declaró.
Fuente: 27 de mayo de 2008 (Clarín- MR)

¿Habrá llegado el momento de conocer la verdad ?.Por Aminie Calderón Tapia.

Aminie y Mario 1959
Es la pregunta que nos asaltó cuando nos hemos enterado por la prensa que se abrirá el proceso para los responsables de la desaparición de mi hermano.
Inmediatamente nos planteamos de partir a Chile para estar presentes en el momento preciso en que se les interrogue.
Escucharé algun día ¿cómo y dónde ?, el nombre y los nombres de los que apretaron el gatillo frente aun hombre indefenso. Cobardes, asesinos…
¿Tendré la oportunidad de mirarlos fijamente y escudriñar cada espacio de sus rostros ?. Y por sobre todo…
¿ Podré algun día dirigirme hacia un lugar preciso y poder decirte cada vez que vuelva sobre mis pasos, « aquí estás, que nunca te hemos olvidado y que fuiste , has sido y serás la luz que brilla con luz propia, que me iluminaba durante la noche oscura que cubrió nuestra tierra y que continúa guiándome » .
Aquí estoy, soy tu voz
Aquí voy, soy tus pasos
Aquí doy,soy tu coraje.
Allá estaré, seré tu memoria….
Aminie Calderón Tapia . Tu hermana y camarada.

Notificados de "Operación Colombo" irán a Punta Peuco.

Fuente/ http://www.radio.uchile.cl/notas.aspx?idNota=45345 CHILE: NOTIFICADOS DE "OPERACIÓN COLOMBO"
IRÁN A PUNTA PEUCO, DICE MINISTRO
Publicado el 26 May 2008
Al penal de Punta Peuco y Santiago I serán trasladadas las 98 personas, entre militares y civiles, que serán notificados por el juez Víctor Montiglio, por su presunta participación en la llamada Operación Colombo, denunciada como una maniobra comunicacional de inteligencia de la DINA en los primeros años del régimen militar, para encubrir la desaparición de opositores al gobierno.
Así lo informó hoy el ministro de Justicia, Carlos Maldonado, luego de participar en el comité político de La Moneda, que fue encabezado por la Presidenta Michelle Bachelet.
"Las primeras personas que recibamos en condición de detenidos van a ir ingresando al penal de Punta Peuco, que está especialmente destinado a personas que están procesadas o condenadas por violaciones a los derechos humanos y que tienen la calidad de ex uniformados", explicó Maldonado.
Maldonado dijo que probablemente, debido a la gran cantidad de personas que serán notificadas, se exceda la capacidad de Punta Peuco "y haya algún número de ellas que tengan que ir a Santiago I".
Esta última opción, según Maldonado, es "perfectamente" válida, ya que es una unidad penal de similares características a Punta Peuco en cuanto a seguridad.
El titular de Justicia recordó que los procesados tendrán derecho a pedir su libertad provisional, ya que este proceso de enmarca en el antiguo sistema judicial, "entonces probablemente así como es una situación masiva, uno puede estimar responsablemente que también es una situación transitoria".
NOTIFICACIÓN DE JUEZ
El juez Víctor Montiglio inició hoy la notificación a 98 personas, entre militares y civiles, por su presunta participación en la llamada Operación Colombo, denunciada como una maniobra comunicacional de inteligencia de la DINA en los primeros del régimen militar para encubrir la desaparición de opositores al gobierno.
Los primeros notificados fueron los altos dirigentes de la cúpula de la DINA que cumplen actualmente condena por delitos de lesa humanidad.
Según adelantaron fuentes judiciales, se trata de 40 ex miembros del Ejército, 30 ex Carabineros, 10 ex policías civiles, dos ex marinos además de ex miembros de la Fuerza Aérea de Chile y civiles, e incluso los porteros de los centros de detención de la DINA.
Las notificaciones se realizarían a partir de este martes en circunstancias que aún no han sido detalladas.
Según el Informe Rettig, el plan -también conocido como las listas de los 119- consistió en una "acción de desinformación" atribuida al organismo de inteligencia para explicar el destino de detenidos desaparecidos, dando cuenta de su muerte en enfrentamientos entre ellos supuestamente en Argentina y otros.
La maniobra comunicacional -añade el documento- culminó con la publicación de dos listas con los nombres de 119 chilenos desaparecidos en la revista argentina "Lea", en un número único, y en el diario brasileño "Novo O Dia", de aparición ocasional en Curitiba.
Por la Operación Colombo están procesados ex jefes y agentes de la Dina, entre ellos los generales (r) Manuel Contreras y César Manríquez (ex subsecretario de Guerra), y el brigadier (r) Pedro Espinoza, por el secuestro calificado de 47 personas, la mayoría de ellos militantes del MIR.
Búsqueda en Internet : Historia de Cronopios RGS

lunes, 26 de mayo de 2008

Duro golpe a carabineros en procesamiento masivo por Operación Colombo. Enviado por Maritza Fuentes Meza

26 de Mayo de 2008 Más de 40 agentes pertenecen a la institución Fuente: El Mostrador, Puro Chile
La policía uniformada tenía un compromiso más acotado en las actividades delictivas de la DINA, según las investigaciones judiciales.
Algo que cambiará con la medida que el ministro en visita Víctor Montiglio dictará este martes: el procesamiento más grande desde que en 1990 comenzaran las causas por violaciones de derechos humanos.
Se trata de 98 ex agentes que participaron en la eliminación de 119 personas en 1975. Según fuentes policiales en la institución existe preocupación respecto a dónde quedarán detenidos los ex agentes, sobre todo por lo inédito de la cantidad.
Jorge Molina Sanhueza Luego de casi 33 años la verdad procesal llega a puerto. El ministro Víctor Montiglio terminó por desenredar la madeja de preguntas sobre la responsabilidad de todos los ex agentes que participaron en la eliminación de 119 personas en 1975, caso conocido como la Operación Colombo o de los 119. Y encausará a 98 personas que pertenecieron a la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). La llamada Operación Colombo se trató del aniquilamiento de distintos militantes del MIR que, según las versiones del régimen y sus medios afines, se habían ajusticiado entre ellos en Argentina en 1975. El 24 de julio de 1975, dando credibilidad al montaje, el vespertino La Segunda publicó en portada el titular: “Exterminados como ratones: 59 miristas chilenos caen en operativo militar en Argentina”. De los 98 ex funcionarios procesados por Montiglio, más de 42 son ex miembros de Carabineros de Chile, un hecho inédito hasta ahora. El resto está dividido en Ejército (40), Investigaciones (8) y civiles (5), junto a otros de la Marina y la FACh. Desde que se iniciaron los casos relativos a la represión de los primeros años de la dictadura militar, cuando operó la DINA (entre el 73 y el 76), Carabineros aparecía como una de las instituciones menos comprometidas, ya que se conocían pocos casos de agentes involucrados pertenecientes a esa rama. Sin embargo, el ministro Montiglio ha logrado establecer que la participación de los ex policías uniformados supera todo lo conocido hasta ahora. Pero este encausamiento tiene además otras aristas. Según fuentes policiales consultadas por este medio, en la institución existe preocupación respecto a dónde quedarán detenidos los ex agentes, sobre todo por lo inédito de la cantidad. Esto se repite, básicamente para el Ejército y no se descarta que los familiares pudieran hacer manifestaciones fuera de las comandancias en jefe respectivas. A eso se suma la iniciativa de los abogados de militares de generar 98 alegatos de libertades en señal de protesta, lo que instalaría este hecho judicial como las apelación con más procesados. Anteriores En septiembre de 2004, el ex juez Juan Guzmán Tapia ya había encausado a 16 ex agentes por este caso. Los procesados, como autores de secuestro, son el ex jefe de la DINA, general Manuel Contreras; el general César Manríquez, quien ejerció como segundo de la DINA; el oficial de Gendarmería y ex jefe de Cuatro Álamos Orlando Manzo; el también ex segundo de la DINA, brigadier Pedro Espinoza; el ex jefe de Villa Grimaldi, coronel Marcelo Moren Brito; el ex jefe de la Brigada Halcón, brigadier Miguel Krassnoff; el suboficial Basclay Zapata; el ex agente civil Osvaldo Romo; el oficial de la FACH Conrado Pacheco; el ex detective Manuel Carevic; el coronel ex DINA y ex jefe del Servicio Secreto de la DINE Francisco Ferrer Lima; los tenientes coroneles de Carabineros Ricardo Lawrence y Gerardo Godoy; el coronel de Ejército Gerardo Urrich; el ex jefe de la Brigada Vampiro, brigadier Fernando Lauriani, y el general Raúl Iturriaga Neumann. Las 34 víctimas por las que fueron encausados son Jorge y Juan Andrónico Antequera, Francisco Bravo, Eduardo Durán, Juan Chacón, María Cristina López, Jorge Olivares, Vicente Palominos, Stalin Aguilera, Teobaldo Tello, Víctor Villarroel, Washington Cid, Zacarías Machuca, Héctor Zúñiga, Francisco Aedo, Jaime Puzzio, Mario Calderón, Cecilia Castro, Rodolfo Espejo, Albanio Fiorazzo, Gregorio Gaete, Mauricio Jonquera, Isidro Pizarro, Marcos Quiñonez, Sergio Reyes, Gilberto Urbina, Héctor Garay, Rubén Arroyo, Eduardo Miranda, Arturo Barría, Asrael Retamales, Antonio Cabezas, Ariel Salinas y Bernardo de Castro. Antes de morir, en 2005, Pinochet fue desaforado por este caso

domingo, 25 de mayo de 2008

"Glorias navales".Por Tito Tricot.*

"Glorias navales" de asesinos y torturadores de la Marina Chilena La noche de la Armada Por: Tito Tricot* Fue tan abrumador el silencio nocturno, que le entró por la garganta, haciéndole estallar el corazón en un galope insoportable.
Así un día cualquiera desapareció Miguel, sumergiéndose, acaso para siempre, en la bruma costeña. Allí se encontró con otros como él cuyo único sueño era tener una cascada de gorriones y ruiseñores para bañarse cualquier día sin pedirle permiso a nadie. No sé, ser un poco menos pobres y un poco más felices.
Entonces, no les hablen ahora del Mes del Mar ni de las Glorias Navales, pues éstos se tiñeron para siempre de la vergüenza de una Armada que torturó y asesinó en los tiempos de su única gloria: la del poder absoluto. Sin embargo, por las fisuras del miedo asomaba eterna la esperanza de que algún día todo cambiaría.
Y así fue, por ello hoy se encuentran procesados seis altos oficiales de la Armada y, a pesar de los abyectos esfuerzos del senador Jorge Arancibia y de otros nostálgicos de la muerte por demostrar su inexistente inocencia, la ministra Eliana Quezada ha establecido fehacientemente que la Academia de Guerra Naval, el Cuartel Silva Palma, el Buque Escuela Esmeralda y el buque Lebu fueron utilizados como centros de detención y tortura donde, “a fin de obtener información, los capturados eras sometidos a múltiples sesiones de interrogatorio con aplicación de tormento físico y psíquico de variada índole”. Asimismo, se sostiene que, como acaecía en esa época, se verificaba el seguimiento de las victimas que terminaba en secuestro.
Por lo mismo, declaró reos a los Vicealmirantes (R) Adolfo Walbaum Wieber; Guillermo Aldoney Hansen y Juan Mackay Barriga; a los capitanes de navío (R) Sergio Barra Von Kretschmann y Ricardo Riesco Cornejo, así como al Dr. Carlos Costa Canessa por el delito de secuestro calificado en el caso del sacerdote Miguel Woodward.
La información recabada por la jueza, incluidas las declaraciones de los propios procesados, constituyen testimonio irredarguible de la responsabilidad de los mencionados oficiales en el crimen que se investiga. No obstante lo anterior, se ha iniciado una ofensiva comunicacional por parte del ex almirante Jorge Arancibia la cual busca revertir la supuesta injusticia que “se está cometiendo con nuestros distinguidos camaradas que, en forma estoica, están enfrentado esta situación, pero con un profundo sentimiento de impotencia”.
Es lo que señala en un documento donde, además, critica a la “Familia Naval” por su falta de reacción ante lo sucedido. Su accionar ha tenido poca repercusión aparente, excepto la reaparición en Valparaíso de un reducido número de miembros del Movimiento Unitario Nacional-MUNA, en la ceremonia de despedida de un nuevo crucero de instrucción de la Esmeralda.
Cabe señalar que el MUNA es un partido en formación que considera al golpe militar como una “gesta patriótica, libertadora y restauradora de nuestra patria”, por lo que no puede sorprender que hoy sostengan que sus familiares se encuentran presos por “servir a Chile”; menos aún si uno de sus fundadores y primer presidente fue el almirante Jorge Martinez Busch, iracundo e irredento golpista.
Asimismo, lectores del diario El Mercurio han manifestado su apoyo a los uniformados presos y proferido veladas amenazas al señalar, por ejemplo, que al parecer “la solución de estas injusticias no va por el lado de los reclamos ni por el de las presiones, ni tampoco por el de la justicia”… “el consuelo es que, el mundo gira y siempre las tortillas se dan vuelta” para, finalmente, expresar que “voluntaria o involuntariamente el sacerdote Woodward debió encontrarse en el lugar inoportuno, en el momento inoportuno…”
Y claro que estuvo en varios lugares equivocados, pero no voluntariamente, sino que a la fuerza, toda vez que fue detenido por una patrulla de Infantes de Marina en el cerro Placeres, conducido a la Universidad Santa María, a la Academia de Guerra, al Cuartel Silva Palma, a la Esmeralda y, finalmente, al Hospital Naval donde se pierde definitivamente su rastro.
Aunque, en todo caso, se sabe que un funcionario del servicio funerario de la Armada acude al Registro Civil del puerto para inscribir su defunción, existiendo también una inscripción en el Registro de Sepultación del Cementerio Nº 3 de Playa Ancha.
En dicha necrópolis se realizaron excavaciones para intentar encontrar los restos de Woodward, sin embargo, éstas fueron infructuosas, pues, al parecer, dichas osamentas habrían sido removidas clandestinamente hace años, tal vez en la misma época en que el general Pinochet dio la orden para llevar a cabo la operación “Remoción de televisores” para exhumar cadáveres de prisioneros asesinados y desaparecidos por la dictadura para volverlos a hacer desaparecer.
¿Hay algo más siniestro que esto?
¿Hay algo más cruel que matar dos veces?
El ex almirante Miguel Ángel Vergara, en una misa en apoyo a los oficiales presos realizada en Viña del Mar, expresó que: “me violenta que distinguidos oficiales se encuentren detenidos”. Pero, ni una sola palabra acerca de los torturados, las mujeres violadas, los gritos eternos en medio de la noche: la noche de la Armada. Torturas y asesinatos Y la noche de la Armada se entronizó en la Academia de Guerra Naval por donde, a pesar de las reiteradas negativas y declaraciones de inocencia de los altos mandos a través de los años, pasaron millares de prisioneros políticos, todos torturados física y psicológicamente.
Entre ellos estuvo Miguel Woodward quien, de acuerdo a testimonios de carabineros asignados a la Academia, fue torturado inmisericordemente.
El teniente (R) de carabineros, Nelson López Cofré, señala que se enteró de la detención y presencia de Woodward en la Academia y asistió al interrogatorio llevada cabo por personal de la Armada.
Se encontraba en el cuarto piso del edificio, “encapuchado, sentado en una silla, atado de manos y frente a él, el principal interrogador Jaime Román Figueroa, junto a gente de la Armada”. Además de Román, se hallaban presentes Juan Mackay Barriga, Sergio Bidart Ramirez y Ricardo Riesco Cornejo, todos oficiales de la Armada; asimismo, el subteniente de carabineros Angel Lorca Fuenzalida, los tenientes Luis Araya Maureira y Enrique Corrales y, posiblemente, el capitán Héctor Tapia Olivares y los suboficiales Eduardo Vergara Branner y Jorge Leiva Cordero.
“Varios de los nombrados le daban golpes de puño” en una sesión de tortura que se prolongó por más de una hora. Como consecuencia de lo anterior, concluye la jueza Quezada, “luego de un fuerte interrogatorio y aplicación de tormentos, Woodward es llevado en grave estado de salud hasta el buque escuela Esmeralda, nave que la marina había destinado como centro de detención e interrogatorio”. Desde allí es trasladado el Hospital Naval donde “se pierde su rastro físicamente”. Lo anterior desmiente categóricamente las aseveraciones del senador Arancibia quien, basado en lo que le contaron sus ex camaradas de armas, dice que son inocentes, señalando que eran sólo analistas y que jamás cumplieron funciones operativas.
Los casos de Mackay y Riesco son particularmente sintomáticos, puesto que diversas declaraciones de terceros – y en el caso de Riesco, también la propia – los ubican como miembros importantes del aparato represivo de la Armada.
El cabo de carabineros Jorge Leiva, partícipe del interrogatorio de Woodward, fue destinado a la Academia donde Carabineros tenía una oficina a cargo del oficial de enlace con la Armada, comandante Héctor Trobok. Allí recibían órdenes directas del capitán de corbeta Juan Mackay, con el objetivo de detener opositores a la dictadura quienes eran trasladados al buque mercante Lebu.
“Luego de haber sido detenida una gran cantidad de personas – declara Leiva – el capitán de corbeta Mackay ordenó trasladar a algunos detenidos hasta el buque Escuela Esmeralda”.
En ese lugar, personal de la Armada, del ejército, carabineros e investigaciones, todos vestidos de civil, procedían a la interrogación de los detenidos, con torturas, entre éstas, la aplicación de electricidad.
Acorde a Leiva, carabineros sólo utilizaba presión psicológica, además de dar “un golpe menor en el estómago para ablandarlos”. De acuerdo a Riesco, el tampoco torturaba, pues sólo tenía a cargo la custodia de los prisioneros, quienes “eran interrogados al interior del Buque Escuela, específicamente en la cámara o comedores de los guardiamarinas, por un grupo de personas externas a la nave que llegaban vestidos de civil y que estaban a cargo del capitán de fragata Jaime Román”.
También se hallaban en la Esmeralda el subteniente Rafael Mackay, sobrino del almirante actualmente detenido, y, entre otros, los oficiales Adolfo Carrasco, Jorge Sabugo, comandante de la Esmeralda; Eduardo Barison, segundo comandante; Hernan Middleton; Gabriel Campos y Sergio Espinoza Simonetti. Middleton por mucho tiempo negó haber estado en la Esmeralda, sin embargo es sindicado por un oficial que compartió con él en esa época como uno de los torturadores.
En la actualidad es gerente general de Antarctic Shipping S.A. una compañía naviera que invirtió 6 millones de dólares en la reconversión de la motonave Piloto Pardo para realizar turismo en la Antártica.
Mario Kreutzberger, el conocido “Don Francisco”, es uno de los socios de la empresa. Por otra parte, la misma fuente que menciona a Middleton como torturador, sostiene que Espinoza fue el artífice de la tortura en la Esmeralda, además de afirmar que es un hecho indesmentible que el actual vicealmirante Cristián Gantes, tercera antigüedad de la Armada, se encontraba en el buque con posterioridad al golpe militar.
Es decir, cuando los prisioneros eran torturados. Lo que queda meridianamente claro es que, a pesar de las sistemáticas negativas de la Armada, en la Esmeralda se torturó a decenas de hombres y mujeres inermes, como también que se configuró una estructura represiva jerárquica donde Juan Mackay y Ricardo Riesco eran operativos y no simples analistas o empleados administrativos que, por lo demás, es lo que arguyen todos los integrantes de los organismos represivos cuando son detenidos.
De hecho, Riesco, teniente de infantería de marina y quien se retiraría con el grado de capitán de navío, realizaba detenciones en la zona e incluso en Santiago, con la chapa de “Alfonso”.
Los detenidos, según propia confesión, eran llevados a la Academia de Guerra Naval y al Cuartel Silva Palma donde se efectuaban los interrogatorios, “específicamente en unas casetas que fueron habilitadas para tales efectos por un grupo de infantes de marina que estaban a mi cargo”.
Entre ellos se puede mencionar a los comandos Manuel Leiva, Juan Reyes. Francisco Lagos, Jaime Lazo, Bertalino Castillo, Juan Jonquera y Alejo Esparz, Francisco Prado, Miguel Concha. Según afirma el suboficial mayor ( R ) de la Armada, Valentín RiquelmeVillalobos , se encontraban todos al mando del capitán de fragata IM Hernán Soto Aguilar.
Asimismo, los interrogatorios eran habitualmente “presenciados y supervigilados por oficiales de la Armada…entre los que puedo mencionar al capitán de fragata Juan Mackay, al teniente infante de marina Ricardo Riesco y al teniente Rafael Mackay…” Además de los oficiales mencionados, el vicealmirante Guillermo Aldoney también tuvo activa participación en la represión post-golpe en la región, toda vez que era éste quien entregaba las ordenes para los distintos grupos operativos existentes.
En el caso concreto de Miguel Woodward, Aldoney admitió que supo de la presencia del sacerdote en la Esmeralda y sostiene que fue él quien ordenó su traslado al Hospital Naval. Dijo que su muerte fue un accidente y que al interrogador se "le habría pasado la mano".
A pesar de lo anterior, nunca se realizó una investigación interna al respecto. Por su parte, todo indica que el capitán de navío (R) Sergio Barra, es pieza clave en todo el aparato represivo de la Armada, puesto que era director de la Academia de Guerra y, al mismo tiempo, jefe del Servicio de Inteligencia de la Comandancia del Área Jurisdiccional de Seguridad Interior (SICAJSI) que dependía directamente del comandante en jefe de la primera zona naval, es decir de Adolfo Walbaum.
Todas las órdenes de detención eran firmadas por Barra y fue éste último el que ordenó a Riesco desarrollar labores operativas, tales como allanamientos y detenciones, entre otras.
El caso de Barra es peculiarmente siniestro, pues no sólo “prestó servicios” en la Academia, principal centro de detención, tortura y exterminio de la Armada, sino que también en el Comando Conjunto y en la DINA, donde llegó a ser el segundo hombre en importancia. En otras palabras, no es cierto lo que ha sostenido sistemáticamente la Armada: que sus hombres no participaron en la represión o que, si hubo algo, fue solamente en los días posteriores al 11 de septiembre de 1973 producto de la situación excepcional que se vivía.
Nada de eso es cierto, porque la Armada reprimió a los chilenos antes, durante y después del golpe militar. Juicio a la Armada Con anterioridad al golpe, la marina detuvo y torturó a más de un centenar de marineros constitucionalistas que tuvieron el coraje de denunciar la conspiración de la oficialidad de la Armada contra el gobierno de la Unidad Popular. Ricardo Alberto Tobar Toledo, cabo 2do, destinado en la Escuela de Armamentos de Las Salinas, en Viña del Mar, fue torturado “con el denominado teléfono, a patadas, culatazos, ensartado con yatagán bajo los omóplatos, y con golpes diversos, con diferentes objetos. Después de varios días de tortura, incluyendo simulacro de fusilamiento, fui trasladado al cuartel Silva Palma”. Los torturadores fueron todos oficiales de la Armada: Jorge Davanzo, capitán de fragata; Rafael González y Carlos Cárdenas, capitanes de corbeta y los tenientes Braulio Villarroel y Oscar Rodríguez. En otras palabras, la Armada infligió y practicó en su propio personal las torturas que posteriormente masificaría en la región. No sólo eso, sino que la Armada proporcionó explosivos e instruyó a miembros de Patria y Libertad para llevar a cabo sus acciones terroristas. Asimismo, de acuerdo a diversas fuentes – incluido el recientemente publicado libro “Los que dijeron No”, de Jorge Magasich – con antelación al golpe, el entonces Capitán Guillermo Aldoney, Jefe del Estado Mayor de la I Zona Naval, tuvo la responsabilidad de elaborar un plan de contra-insurgencia que dividía a Valparaíso en siete sectores y que, sin duda, fue utilizado para implementar los operativos en septiembre del 73, todo lo cual posibilitó el temprano copamiento de la ciudad por parte de la Armada. Además, facilitó la estructuración de un sistema represivo que torturó, violó, asesinó e hizo desaparecer personas impunemente.
Al menos hasta hoy en que en un “acto de valentía” – como dice Tobar – la jueza Quezada ha comenzado a hacer justicia y, al parecer, “se quiere llegar al fondo de las violaciones a los derechos humanos cometidas por la Armada”. Claro, porque la aclaración del secuestro, tortura y desaparición de Miguel Woodward, es sólo la punta del iceberg de una trama de horror urdida desde los Altos Mandos de la Armada y en la que participaron civiles y uniformados.
Incluidos doctores, como Carlos Costa Canessa quien, según propio testimonio, nunca conoció al sacerdote “ni vi su cadáver, pues…sólo certifiqué el cadáver de una persona que presentaba un traumatismo craneano, pero en ningún caso ese cuerpo correspondía al ex sacerdote, pues no estaba identificado.” Esto desmiente, sin duda, lo afirmado por el ex almirante Arancibia que dice qué Costa si vio el cuerpo de Woodward y, simultáneamente, refrenda la tesis de la ministra Quezada de que el médico que se desempeñaba en el Hospital Naval extendió un certificado de defunción sin ver cadáver alguno. Menos aún pudo ver su corazón de hombre bueno que ha resurgido desde las profundidades oceánicas en un fárrago de luciérnagas para alumbrar este paisito del fin del mundo desprovisto de memoria. Por Miguel y por tantos otros caídos, no nos hablen del Mes del Mar ni de las Glorias Navales.
*Sociólogo - Director Centro de Estudios Interculturales ILWEN CHILE

sábado, 24 de mayo de 2008

Comité de Apoyo a la Lucha del Pueblo Mapuche en Bélgica-Bruselas 22 de mayo de 2008.

Estimados, Elena Varela, cineasta documentalista OjoFilm Produccion. Y Asociación de documentalistas de Chile (ADOC) Hemos tenido conocimiento del arresto el 7 de mayo 2008 por parte de la policía chilena de Elena Varela López, cineasta, directora de la película "Newen MapuChe, la historia de un conflicto", producida por Ojo Film. Los miembros del Comité de Apoyo a la Lucha del Pueblo Mapuche, manifiestan su rechazo y repudio a esta medida arbitraria por parte del gobierno de Chile. Lo que pretende el gobierno de Chile, su justicia, es perseguir para silenciar a la Señora Elena Varela, la cual tiene una reconocida trayectoria, tanto como cineasta documentalista, artista, profesora, y directora de la productora “Ojo film”. El mismo gobierno que apoya las iniciativas culturales de Elena Varela a través de sus fondos y subsidios, hoy la encarcela aplicándole una ley “antiterrorista” y de seguridad del Estado, cuando se da cuenta que guiada por una ética profunda, en el curso de su trabajo, pone de manifiesto la explotación y la represión desatada por el gobierno contra el pueblo Mapuche. Sabemos con certeza que ella durante años ha realizado, filmado la memoria histórica, las luchas sociales que en el Chile de hoy se están llevando a cabo y en especial la lucha social y política del pueblo Mapuche. Tal cual un gobierno dictatorial, el gobierno de Chile pretende amordazar la libertad de expresión, la libertad cultural destruyendo la recopilación de material histórico sobre el pueblo Mapuche, logrado con tanto esfuerzo por el equipo de documentalistas dirigido por Elena Varela. Acallar la memoria, borrar, destruir, quemar, es lo propio de gobiernos antidemocráticos. Una obra artística debe ser respetada independientemente de los cargos que pesen sobre su autor y más aún cuando esta se pone al servicio de aquellos que no tienen libre acceso a los medios de comunicación. Es indigno y preocupante que hoy, en Chile, se utilicen todos los medios policiales de tan siniestro recuerdo, para acallar y resolver un conflicto que, a nuestro entender, tendrá solución solo y cuando se le devuelvan sus derechos a los afectados. Con indignación, constatamos que los derechos fundamentales de la persona son violados en Chile y aún más, se encarcela a todo aquél que trate de informar, comunicar libremente y con veracidad, dándoles la palabra a los actores de estos conflictos sociales. Sabemos que estos abusos corresponden a maniobras destinadas a amedrentar cualquier iniciativa destinada a dar a conocer al mundo entero la problemática y los atropellos en contra de los pueblos originarios y de esta manera silenciar sus reivindicaciones y luchas. El derecho de información, de expresión no puede y no debe ser acallado en ninguna circunstancia, ni por ningún gobierno. Saludamos el trabajo de los artistas, documentalistas y cineastas que hoy en Chile, realizan una labor de educación, de denuncia, obviando a esa “televisión basura” que adormece a nuestro pueblo. Devolverle la dignidad al pueblo es entregarle una cultura, información de calidad, veraz y objetiva. Este trabajo, con el encarcelamiento de Elena Varela está siendo hoy decapitado. Vaya nuestra solidaridad hacia Elena y exigimos al gobierno de Chile, su liberación inmediata y que se respete la presunción de inocencia , la devolución del material audiovisual recopilado, y el fin del acoso policial contra los trabajadores de la productora “Ojo Film” y los familiares de Elena Varela. Comité de Apoyo a la Lucha del Pueblo Mapuche en Bélgica. Fuente/ http://www.piensachile.com/content/view/4154/2/ Más información en los siguientes videos: La televisión chilena no cubre defensa de Elena Varela http://es.youtube.com/watch?v=prXoWJtpDN8 "Newen Mapu Che" trailer del documental de www.ojofilms.cl http://es.youtube.com/profile_video_blog?sid=356C4AE3BF04E15A&id=71FEA41AE9019C36 "Orquesta Sinfónica de Niños de Panguipulli" con Elena Varela. http://es.youtube.com/watch?v=20yiotFTq0E Nuevos antecedentes en el blog de Gonzalo Maza: http://www.analizame.cl/

Especial 25 de mayo 2008- Argentina: "Pesadillas impuestas, sueños colectivos inconclusos".

Por Carlos del Frade (*) El sueño del país llamado Argentina cumplirá doscientos años el próximo 25 de mayo de 2010. Aunque los pueblos que forjaron el proyecto colectivo tengan una edad mayor, veinte mil años patria, dirían los cantantes populares. El sueño inconcluso llamado Argentina tiene un mandato latente que vive en las necesidades de los que son más. Palabras que vienen de lejos pero son tan nuevas como las urgencias. Los primeros pobladores que llegaron desde el corazón del Amazonas, los guaraníes, hicieron rodar la esperanza colectiva. La llamaban aguyje, la plenitud para todos y no para pocos. Debía alcanzarse esa plenitud existencial en un lugar. En donde hubiera futuro sin exclusiones, igualdad y belleza en los corazones y las manos de sus habitantes. Ese lugar proyectado era llamado la tierra sin mal. Cuando menos de ciento setenta personas decidieron inventar un nuevo país en mayo de 1810, el mandato inconcluso de los guaraníes se hizo letra de proyectos políticos surgidos de una ciudad puerto que no conocía el interior de desmesuradas pampas, ríos marrones y montañas inacabables. Manuel Belgrano, Mariano Moreno, José Gervasio Artigas, Martín Miguel de Güemes, José de San Martín, Juan José Castelli y otros más cabalgaron, sangraron y fueron desaparecidos, asesinados, olvidados y exiliados por aquella esperanza colectiva que hundía sus raíces en los pueblos originarios. Los nueve puntos que Belgrano le pasó a Moreno para redactar el Plan de Operaciones de 1810 decía que para ser felices había que distribuir la riqueza y que para lograrlo primero era necesario pelear contra las riquezas acumuladas en algunos pocos individuos afortunados. Era la nueva versión de la tierra sin mal. Moreno desarrolló la idea, el mandato inconcluso en la plataforma política del movimiento surgido en mayo de 1810 y se hizo miles a través de aquel primer líder popular que fue Artigas. Y luego apareció en Salta, Cuyo, el Alto Perú, Tucumán, Jujuy y las tierras misteriosas del Litoral. Doscientos años después, el proyecto sigue inconcluso. No habrá distribución de la riqueza hasta tanto no se haga realidad aquel proyecto de ir contra la riqueza acumulada en pocas manos. Y lo que sucede en estos arrabales del cosmos cuyas clases gobernantes son tan atentas a los designios de los organismos internacionales termina ocurriendo en otros parajes de la aldea global. Las Naciones Unidas habían planteado que para el año 2000 la pobreza debía reducirse a la mitad. Loable intención. Palabras de ocasión. Pero si no se cumple con aquel mandato de naciones que todavía no terminan de concretar sus sueños colectivos inconclusos es difícil que haya justicia en el mundo. Dicen el Banco Mundial y el Fondo Monetario que ya no será posible alcanzar aquella meta ni siquiera para 2015. Y afirman como si describieran una catástrofe natural e inevitable que "cada semana, 200 mil niños de menos de 5 años mueren de enfermedades y 10 mil mujeres mueren en partos." Los organismos, conocidos hacedores de pesadillas colectivas, "urgieron a la comunidad internacional a actuar de manera enérgica e inmediata para reducir la pobreza extrema y mejorar las perspectivas económicas y sociales de la población de los países en vías de desarrollo", dicen las crónicas periodísticas. Y repitieron una receta en la cual descreían tipos como Belgrano, Moreno, Artigas y San Martín, entre otros. Sostuvieron, una vez más, como lo vienen haciendo en las últimas seis décadas que "los países industrializados deberán duplicar su ayuda al desarrollo en los próximos cinco años". James Wolfensohn, nuevo director del Banco Mundial (1) , explicó que "no sólo están en juego las perspectivas de cientos de millones de personas de escapar de la pobreza, el hambre y la enfermedad, sino que también las expectativas de seguridad y paz a largo plazo están profundamente ligadas al desarrollo". Y remarcó como suelen hacer las grandes potencias desde hace siglos, en este caso, que "los países pobres deben crear un entorno propicio para la inversión privada, aumentar el alcance y mejorar la calidad de los servicios básicos a la población y desmantelar las barreras comerciales proteccionistas". Ante el autopromocionado fracaso de estas recomendaciones, sería bueno volver a los sueños colectivos inconclusos de los pueblos del sur. Aquellos mandatos que siguen buscando la felicidad colectiva, como quieren los viejos fantasmas de Moreno y Belgrano que viven en el interior de cada uno de los que son más en estas tierras. (1) Ocupó ese cargo hasta fines de mayo de 2005. (*) Carlos del Frade: periodista y escritor nacido en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fé. Fuente: Agencia Pelota de Trapo. 10/05/05